Cuarta paradoja

Noviembre 12, 2009

“Si le preocupan sus periodistas acomodados, señor director, piense en los responsables de sección. No faltan periodistas para salir de esta “crisis”. Falta exigir responsabilidades a los que más se quejan. Faltan editores y directores de culo inquieto y para los que nada es suficiente. Faltan los que exigen a sus reporteros que salgan a la calle o descuelguen el teléfono y cuenten las cosas como nadie más las está contando. Faltan los que explican esa noticia que estamos hartos de escuchar y nos cuentan por qué es noticia. Y falta inconformismo, mucho. El mismo con el que llegamos a la universidad”, dispuestos a protestar por todo, y perdemos al cruzar el umbral de la redacción (si tenemos suerte). El síndrome de que con publicar, ya basta

One way or another

Son las 22.26 horas y escribo en mi notebook estas pocas líneas que, a penas las lees, quedan obsoletas. Por cada palabra que avances, la anterior se desvanece o cae bajo el peso del tiempo, en un proceso interminable donde lo nuevo reemplaza a lo viejo y donde la diferencia entre uno y otro son solo minutos, segundos a veces. Se me ocurre esta imagen al leer las palabras de Eric Schmidt, CEO de Google Inc, quien frente a decenas de sus pares en el Gartner Symposium realizado este año, lanzó un puñado de profecías sobre cómo usaremos la web, que es como escuchar de un entrenador de fútbol cómo jugará el equipo el domingo. “Real time information is just as valuable as all the other information, we want it included in our search results“, dice Schmidt, que a mí me suena como que el presente será la medida de todas las cosas. Un omni-presente. El mayor desafío que plantea este futuro es cómo lo ordenamos, cómo se le asignan jerarquías a un contenido inmediato, que anula nuestra capacidad para evaluarlo, pesarlo y medirlo. Alguien pensará una buena solución y se hará rico con ella. Schmidt apuesta a que ese alguien trabajará para Google. Por supuesto, exagero cuando hablo de la demolición de la memoria, pero es un buen ardid para atraer miradas, una pequeña trampa que se multiplicará en el futuro ante la necesidad imperiosa, asfixiante, de llamar la atención de muchos, ojalá los más posibles. Algo de esa sensación tenemos cuando participamos en las redes sociales. Nuestro público es exigente. Pues bien, mejor nos vamos acostumbrando.

A contrapelo (me gusta la expresión), la realidad será nuestra isla, el espacio de descanso, un pequeño paraíso, y los libros, con hojas, tapas y capítulos,  los fetiches de aquello que solíamos llamar memoria.

Migrante

Octubre 16, 2009

De la primera cuenta de correo electrónico que usé con frecuencia no quedan vestigios. La dejé de ocupar hace al menos siete años. Y la dejé de buscar hace unos seis. Allí quedó mi nombre y una clave. Y una pregunta para recuperar la contraseña que, por supuesto, fue lo primero que olvidé. Cuando ya no respondió a mis necesidades, cambié esa cuenta por otra. Y luego por otra. Y una última, que actualmente ocupo. Vendrán nuevas, de eso no cabe duda. Me he transformado -la web nos transforma a todos en este sentido-, en un hombre migratorio, que navega de una cuenta a otra, de un servicio a otro; que avanza (o camina) a marcha forzada, bajo el convencimiento de que viene algo mejor. Llevamos nuestros cuerpos virtuales a todos lados, dejamos pistas en cada esquina y en cada vuelta. Un nombre por ahí, un pseudónimo por allá; una red de amigos a la que nunca más seguí o un grupo de contactos profesionales con los cuales, paradoja, perdí contacto. Llevo más de diez años de viajes y siento que tengo retazos repartidos por todos lados. Imagino que en el futuro habrá expertos en recuperar estas historia personales en internet. Ellos tomarán cada pieza y armarán el puzzle, hasta formar una imagen que nos compraremos, con cierta ingenuidad, como fiel reflejo de nuestra vida.

Los tres primeros pasos

Septiembre 20, 2009

A good free newspaper will have a rather personal “moment” on its front page. Something to hold my attention between stop 1 and three of my subway ride to work

Mario García, a propósito del cierre dl “Thelondonpaper”, diario gratuito que circuló hasta el 18 de septiembre en el centro de la capital inglesa. Para García, es el momento para pensar qué debe cambiar en la prensa gratuita.

Elijo web

Septiembre 20, 2009

Pese a lo agradable del campo y al caos que domina la urbe, al final del día la mayoría de nosotros elige volver a la ciudad. Steven Berlin cree que al usar la web hacemos una elección similar a la que hicieron nuestros abuelos. En ambos casos, es la cantidad de oportunidades, esa facilidad para perderse en un menú infinito de opciones, lo que moviliza la voluntad de elegir el desorden, la competencia. No es fácil resistirse a la web. Es tentadora, absorbente, plástica, amable, un refugio perfecto. Está hecha de una materialidad tan engañosa que muchas veces pensamos que nuestras acciones en ella no tienen efectos en la vida real, como su pudiéramos vivir en dos cápsulas de tiempo-espacio, una a cada lado de la pantalla de cristal líquido. Quizás al principio era así, cuando para los medios, las empresas y los gobiernos la web era sólo una zona de experimentación. Ya no más.

Artesanía periodística

Septiembre 15, 2009

En una época que se las sabe todas en materia de producción estandarizada y en serie, parece necesario rescatar la artesanía del periodismo, el trabajo farragoso de contar historias interesantes sobre personajes que a menudo no lo son, la virtud de introducir alguna tensión intelectual o semántica en textos que no la tienen, el talento para colocar alguna ironía o distancia en afirmaciones que a menudo no son más que frases hechas o lugares comunes“.

Héctor Soto, en un artículo para la revista Dossier, de la UDP.

Amenazas

Septiembre 11, 2009

Poco antes que todo cambiara el 11/9, cuando había apenas indicios sobre las amenazas latentes, un equipo del servicio secreto norteamericano hizo un experimento. El grupo llegó a una pequeña ciudad, arrendó una casa y comenzó a instalar en ella un laboratorio de producción de antrax. El objetivo del experimento era saber si las autoridades locales de salud eran capaces de detectar movimientos sospechosos o actividades peligrosas a partir de las rutinas de compra en tiendas de herramientas, químicas y farmacias. Pasó un año entero y  el grupo de agentes pudo producir dosis menores, sin ser detectados por nadie. La historia es real, se cuenta en una NG de octubre del año 2002 y su realismo da cuenta de una nación sumida en el miedo y la sospecha. Estamos lejos, pero nos parecemos más a esa nación de lo que quisiéramos reconocer.

Energía

Septiembre 5, 2009

Fue una imagen. Millones de personas frente a su computador, con una mano firme en el ratón y la otra un poco dubitativa en la barra espaciadora del teclado. Millones de ellos, tratando de hacer una elección asertiva ante un link, pensando en un comentario entretenido para el blog, calculando la respuesta precisa para ese mensaje de twitter que, mierda, es tan provocador como ambiguo y una mala elección podría generar un desastre de 140 caracteres en la vida de una persona en los medios de interacción social. Miles de millones de neuronas intercambiando sinapsis y electricidad. Trillones de impulsos por segundo, palpitando desde el cerebro a los dedos, en vía luminosa por el cuello y los brazos. Energía en estado puro que nadie todavía se atreve a contabilizar. Energía que está a un nanosegundo de generar sinergia y más energía o perderse para siempre en el vacío del ciberespacio.

Pérdida de bytes

Septiembre 4, 2009

Punto para los discos compactos. Si algo tienen de bueno es que ninguna computadora borrará los archivos de audio sin previo aviso. Hablo de dos años completos de música, más de 40 discos y quizás cientos de canciones. El disco puede ser de calidad dudosa, pero la mayoría aguanta las inclemencias del uso. Lo puedes guardar en una esquina y olvidarte de él por años, pero nunca perderás la certeza de que, tras sacarle el polvo acumulado, volverá a sonar. En el disco, la música adquiere una materialidad que no existe en esas malditas carpetas del computador, una corporalidad que se viene mejor con esta realidad de tres dimensiones, regida por una física que todos entendemos: si algo cae, se quiebra. No sé qué clase de reglas físicas dominan las carpetas de bytes que almacena el computador, pero ciertamente presentan una inestabilidad que se parece más a mi memoria, frágil como pocas, que a la constante de la materia.

Nota mental sobre la web

Agosto 27, 2009

google-earth

Todo es un gran engaño, una farsa que nos permite vivir tranquilitos en el sillón, descansados con el laptop sobre las piernas y la mente afiebrada de tanta información que nace de esta web. Lea a Juan Freire. Aqui relata el engaño hipertecnológico al que nos somete google earth, que nos promete mostrar todos los rincones de nuestro planeta, cuando en realidad hay tantos agujeros vedados, tanto pixeles duplicados para dar la impresión de realidad, que es difícil distinguir entre tierra firme y tierra clonada. Ese paradigma nos sirve para entender por qué internet revuelve todo, tumba negocios, invierte valores, modifica costumbres. En internet todo se transforma en mito, en relato, en verdad potencial, que es como decir verdad por ser demostrada.  Internet es el aleph que Borges predijo. ¿Que no ha leído a Borges? Entonces parta por aquí. No quiero que se malentienda. No critico la web, mas bien hablo como un alcohólico hablaría de su bebida tras arrepentirse de entrar a una reunión de alcohólicos anónimos. Insisto, es el aleph.