Réplica 1

marzo 29, 2010

A más de un mes del terremoto, nos damos cuenta que el daño alcanza mucho más allá del hormigón quebrado, los puentes caídos, las escuelas derrumbadas. La tierra nos movió el piso, pero el resto del estropicio lo hicimos nosotros. Por indolentes, por soberbios, por ignorantes, pero en su mayor parte lo hicimos porque nos creíamos algo distinto de lo que realmente éramos y bastó que la tierra liberara un poco de su energía para dejarnos desnudos. Durante los próximos meses, usted escuchará a los líderes de todo ámbito urgir por la acción, llamar a la ayuda, movilizar con rapidez a todas las huestes disponibles, porque no hay una tarea más noble, más épica y patriótica que reconstruir un país. Todo ese esfuerzo es necesario, pero no más necesario que el ejercicio de pararse frente a ese espejo y memorizar la imagen que nos devuelve, aunque no nos guste. Por deformación profesional, el espejo en que me busco son los medios. Usted es libre de escoger el suyo.

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