El momento de la nostalgia

diciembre 31, 2006

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Acabo de cumplir 32 años y me da casi verguenza contar la nostalgia que me provoca este último día del 2006. La culpa la tiene esa maldita costumbre de buscar la felicidad, hacer familia, ver a los hijos contentos y engrandecer el espacio propio. La imagen de este post, sacada de Google Earth, muestra el lugar aproximado donde viviré en los próximos años. Y como muchas historias, el problema no es dónde voy, sino de dónde parto, lo que dejo y cuánto me cuesta olvidar las cosas vividas en el viejo departamento. Soy un hombre de espacios pequeños. Recuerdo que a los 10 años me gustaba encerrarme en el baño más chico de la casa a leer. Entre los 8 y los 15 años, tuve una pieza en la que podía tocar las paredes con sólo extender los brazos. Hoy me siento un poco como una serpiente a punto de mudar de piel. Me cambio de este pequeño departamente ubicado a ocho cuadras de la playa, a seis de un supermercado, a cinco de avenida Libertad y a 11 del centro de Viña, a una casa con patio y antejardín a 25 minutos de suelo viñamarino. Para muchos no será gran cosa, pero cuando pasas dos tercios de tu vida en un barrio, cuando el cuidador de autos te saluda y pregunta por tu familia, cuando tus vecinos ven crecer a tus hijos como te vieron a ti, cuando pasas por esos rincones donde diste el primer beso, hiciste el salto maestro de bicicross o te sentaste por primera vez a reflexionar sobre la mortalidad, no deja de venir la nostalgia. Los próximos quince días tendré que embalar, medir cortinas, cargar muebles y ajustar lámparas. Me basta con ver una sonrisa en la cara de Sofía, mi hija, para saber que todo ha valido la pena. No suelo contar cosas personales en este blog, pero no tenía nada más que decir este 31 de diciembre. Espero que para todos el 2007 sea también un año de novedades y descubrimientos. Para eso, no hay nada mejor que ver un recuento del 2006 en clave de humor. Aquí les dejo las mejores viñetas publicadas por Slate.

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4 comentarios to “El momento de la nostalgia”

  1. Jorge Díaz Says:

    Eso iba a comentar, que era lo más personal que has dicho acá. Se agradece, por la confianza, por la apertura y por la buena pluma por cierto…

    Un abrazo


  2. Complicado para claustrofílicos ! Yo también lo soy, de alguna forma.. también he crecido (hasta hoy) en espacios reducidos.. en un universo tangible y palpable… pero los cambios de piel suceden, irresistiblemente. Suerte en tu nuevo entorno y espero que los sueños no se te escapen.


  3. Gracias por las palabras de ambos. Al final, me cambio a una casa más grande porque quiero más espacio para mis sueños.
    Saludos
    CV

  4. Made Says:

    Me encuentro con tu historia de cambios cuando estoy armando la mía. Nos une esa sensación en este momento, quizás como muchos, pero la cercanía de trabajar a unos pasos de distancia me hace pensar que el azar tiene algo que ver en esto. No somos los únicos, pero dos mudanzas en menos de 18 metros cuadrados de oficina no dejan de ser una casualidad que llama la atención. Menos aún que dejando de lado el inicio de un nuevo año, para nosotros sea el comienzo de una nueva vida. Me quedo con los recuerdos, los mismos que tú atesoras a días de empezar a embalar. Mi proceso va más rápido, pero en medio de esa vorágine, unas palabras de aliento y fuerza para el cambio que nos une en esperanzas y añoranzas.
    Un abrazo.


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