Migrante
Octubre 16, 2009
De la primera cuenta de correo electrónico que usé con frecuencia no quedan vestigios. La dejé de ocupar hace al menos siete años. Y la dejé de buscar hace unos seis. Allí quedó mi nombre y una clave. Y una pregunta para recuperar la contraseña que, por supuesto, fue lo primero que olvidé. Cuando ya no respondió a mis necesidades, cambié esa cuenta por otra. Y luego por otra. Y una última, que actualmente ocupo. Vendrán nuevas, de eso no cabe duda. Me he transformado -la web nos transforma a todos en este sentido-, en un hombre migratorio, que navega de una cuenta a otra, de un servicio a otro; que avanza (o camina) a marcha forzada, bajo el convencimiento de que viene algo mejor. Llevamos nuestros cuerpos virtuales a todos lados, dejamos pistas en cada esquina y en cada vuelta. Un nombre por ahí, un pseudónimo por allá; una red de amigos a la que nunca más seguí o un grupo de contactos profesionales con los cuales, paradoja, perdí contacto. Llevo más de diez años de viajes y siento que tengo retazos repartidos por todos lados. Imagino que en el futuro habrá expertos en recuperar estas historia personales en internet. Ellos tomarán cada pieza y armarán el puzzle, hasta formar una imagen que nos compraremos, con cierta ingenuidad, como fiel reflejo de nuestra vida.
Octubre 23, 2009 at 5:31 pm
El navegar y encontrar blogs como el tuyo es cultivante y motivante, y no dejo mensajes porque nunca estoy segura de expresar lo que realmento quiero :S decir ?? Solo hoy. gracias, gracias por escribir como escribes, gracias por dejar imagenes que se quedan grabadas en la mente, gracias por permitirme conectarme a otros lugares que ni remotamente soñe que existieran, gracias por ampliar mi mente, mis ideas, mis sueños. gracias por lugares como el tuyo.
Octubre 29, 2009 at 1:22 am
Gracias por tus palabras Monsi. Uno escribe sin esperar recompensa, pero palabras como las tuyas son muy estimulantes para seguir en esto.
Saludos
CV